
Cajón de sastre
"Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina." Gilbert Keith Chesterton
1 de junio de 2012
Trauma en Doctor Cerrada

30 de mayo de 2012
Se van dos de los de siempre


El pasado lunes el Real Zaragoza anunciaba que los técnicos Juan Manuel Nieves y Luis Costa dejaban de pertenecer al club, el primero tras 45 años en la nómina zaragocista y Costa con alguno menos, pues aunque llegó en 1970 al equipo, trabajó en alguna época lejos del Zaragoza. Es ley de vida que cuando la gente cumple años tiene que dejar paso a personas más jóvenes, pero resulta bien triste que se haya despedido con tanta frialdad a dos personas que los han dado todo por el Zaragoza, son historia viva del club y formaron parte protagonista de los mejores triunfos del equipo en las últimas décadas. Para quienes éramos unos niños en los años 70, las figuras de Costa y Nieves son completamente familiares, recordamos un buen número de encuentros en La Romareda y fuera de ella en los que uno y otro tuvieron papeles protagonistas.
Manolo Nieves llegó a Zaragoza en 1967 procedente de la Unión Popular de Langreo, un equipo asturiano que por aquéllos años militaba en 2ª División; tras la retirada de Enrique Yarza, el puesto de portero en el Zaragoza no tenía propietario fijo y Nieves vino al club como una gran promesa, convirtiéndose en un fichaje rentable, por mucho que mientras formó parte de la plantilla del primer equipo de Aragón hubo de pelear la titularidad con metas del nivel del cántabro Alarcia, el vizcaíno Izcoa, el guipuzcoano Irazusta, su paisano Junquera, venido del Real Madrid y Manolo Villanova, un aragonés que llegó al Zaragoza para jugar su última época profesional. Nieves era muy ágil, un auténtico gato, capaz de hacer unas palomitas espectaculares y actuar con una rapidez llamativa. Del asturiano recuerdo muy especialmente un encuentro televisado en el Bernabeu (temporada 1972-73) en la que consiguió mantener la puerta a 0 frente a los Pirri, Amancio, Santillana, Velázquez, ... con un muestrario de "paradones" que le convirtieron en el héroe de la noche: aún figura en mi retina una doble parada, cuando tras rechazar un disparo que iba dirigido a su izquierda el balón lo recogió a la derecha el medio navarro Zoco que lo empujó hacia portería y cuando el gol parecía inevitable el meta zaragocista apareció como por arte de magia para repeler de nuevo la pelota. Al domingo siguiente, en el que el Español se presentaba como líder en La Romareda, Nieves volvió a ser el salvador, pues con 1-0 en el marcador le paró un penalty al malogrado Glaría, quien no solía fallar ninguno. Nieves fue junto a Juan Luis Irazusta el portero que hizo historia con el equipo de los zaraguayos.Nieves, al retirarse, pasó a formar parte del staff técnico del club, donde ha trabajado como segundo entrenador y como preparador de porteros, posición en la que fue capaz de sacar un buen número de jugadores de la cantera que hand ado un excelente resultado en diversos equipos: Sánchez Broto, Laínes, Rubén Falcón, Moso, Rubén Pérez, ... Entre las imágenes que nunca se irán de la retina de cualquier zaragocista está la de Nieves dando saltos de alegría en el parque de los Príncipes de París tras conseguir Nayim ese gol milagroso que le dio la Recopa al Zaragoza; era entonces el asturiano segundo de Víctor Fernández y disfrutó con protagonismo principal del mayor éxito del Zaragoza en toda su historia.
Luis Costa, al contrario que en el caso de Nieves, tuvo mayor relevancia como técnico; el alicantino llegó al club en sus últimos en activo, en concreto en el verano de 1970, cuando tras triunfar en Elche, Córdoba y Mallorca, los directivos zaragozanos lo incorporaron para que fuera el revulsivo de une quipo que andaba en declive. Su primera temporada, aunque fue titular indiscutible, no fue buena, pues el equipo terminó en 2ª División; en la categoría de plata Costa comenzó en el banquillo, pero pronto Rafa Iriondo se dio cuenta que su clase y su veteranía eran imprescindibles para darle cuajo al equipo, y así el jugador acabó siendo la clave del ascenso junto a Violeta, Villanova y Ocampos. La temporada del regreso a 1ª fue la última de Costa, y aunque la pujanza de jugadores como Molinos, Planas y García Castany le impidió jugar muchos partidos, su sabiduría y buena colocación siguieron prestando buenos servicios al club en momentos puntuales; de esta temporada es la foto de la derecha, en la que aparece junto al oscense Emilio Lacruz. Luis Costa era un jugador de baja estatura, con una técnica depurada y un excelente toque de balón, pudiendo jugar tanto de extremo como de interior de enlace.
Como entrenador Luis Costa lo ha sido todo en el Zaragoza; me temo que pocos recuerden que su primer servicio como mister los prestó en la temporada 1984-85, cuando ascendió al filial del club, el Deportivo Aragón, a 2ª División por primera y única vez en su historia, con una plantilla en la que aparecían nombres tan relevantes como Ruiz, Abad, Blesa, Juliá, Roca, Roberto Elvira, Pedro Moreno y Latapia, entre otros. Al año siguiente el recien llegado presidente Angel Aznar le entregó las riendas del primer equipo, donde reconstruyó un conjunto desinflado tras la época Beenhaker y con los fichajes de Pineda, Fraile, Pardeza y Ruben Sosa y la revitalización de hombres como Señor, Güerri, Casuco, ... realizó una temporada sensacional, claificándose cuarto en la Liga y venciendo en la Final de la Copa del Rey al Barça de Venables, Schuster, Archibald, Alexanco, Carrasco, ... veinte años después de la última Copa de los "Magníficos". Años después Luis Costa se convirtió en un auténtico "apagafuegos", siendo el hombre de confianza al que se recurre cuando las cosas van mal y hay que salvar al equipo del descenso, algo que logró en dos ocasiones. hay que mencionar de manera especial la hazaña lograda por el alicantino en la temporada 1996-97, cuando cogió al equipo terminada la primera vuelta y ocupando el farolillo rojo con 15 miserables puntos y lo salvó del descenso en una segunda vuelta espectacular en la que obtuvo 35.Luis Costa y Manolo Nieves han sido dos auténticas instituciones en el Zaragoza; ambos presentan un currículum importante, y sobre todo, una hoja de servicios admirable e inmaculada. Se trata de dos excelentes personas, discretas, educadas y trabajadoras, por eso uno lamenta que no se les agradezcan adecuadamente los servicios prestados.
29 de mayo de 2012
Complicidades
28 de mayo de 2012
El escaparate de La Confianza
26 de mayo de 2012
Homenaje a Robin Gibb

El pasado domingo, 13 de mayo, falleció en Londrés a la edad de 62 años Robin Gibb, uno de los miembros del grupo Bee Gees tras luchar durante bastante tiempo contra el cáncer. Los Bee Gees fueron uno de esos grupos que dominaron el panorama musical de los años 60 y 70, un tiempo donde auténticos mitos de la música como Beattles, Rolling Stones, The Shadows, The Who y otros consiguieron hacer historia. El grupo los formaban los hermanos Barry, auténtico líder del mismo, Robin y Maurice Gibb y tiene su origen en la legendaria Isla de Man, una dependencia de la Corona británica con gobierno autónomo ubicada en el mar de Irlanda, entre Irlanda y Gran Bretaña, aunque buena parte de su carrera se centró en Australia. Aunque he hablado de los años 60 y 70, la cvida de Bee Gees se extendió hasta 2003, fecha en que falleció Maurice.
La trayectoria de Bee Gees es larga, brillante y de calidad, mucho más extensa que el triunfo concreto de un álbum, aunque resulta innegable que muy posiblemente si el grupo se mantuvo tanto tiempo en la cresta de la ola se debió a su trabajo "Saturday Night Fever", banda sonora del film del mismo título, un éxito universal que sirvió de relanzamiento de un grupo que ya llevaba mucho tiempo en los escenarios. Son muchas las canciones que hicieron inmortales a los Bee Gees, y para el caso he seleccionado un par de ellas, "Night Fever", toda una leyenda y "Run to me", un tema por el que siempre he tenido debilidad.
25 de mayo de 2012
Una cuestión de respeto
Hoy se disputa la Final de la Copa del Rey, un encuentro que enfrenta al F.C. Barcelona y al Athletic de Bilbao, probablemente los dos equipos que han practicado a lo largo de la recién terminada Liga un fútbol más vistoso, con permiso del equipo merengue, que al final se ha llevado el gato al agua y ha logrado el título de Liga. Por desgracia, un año más el enfrentamiento entre estos dos históricos equipos españoles -si no lo fueran no serían históricos- viene marcado por la polémica, pues tanto desde el norte como desde el este se ha alentado a pitar tanto la presencia de los Reyes de España como el himno nacional español. Se ha politizado así un acontecimiento que no debería tener un carácter de este tipo y, aunque una vez que el árbitro de la orden de que comience el choque, el fútbol volverá a ser protagonista, se habrá producido un espectáculo que resulta doloroso para bastantes de los aficionados a este deporte. Y que conste que me parecen ventajistas y errados los comentarios de la Presidenta de Madrid, entre otras cosas porque me parece peligroso echar leña al fuego y por mucho que vea de una hipocresía llamativa el que se enojen quienes justifican la pitada basándose en la libertad de expresión.
Cuando esta noche dos aficiones -o parte de ellas- se dediquen a abuchear a sus majestades y al himno de la nación, no cabe duda que como afirman Piqué, Rosell y unos cuantos individuos más estarán ejerciendo su libertad, pero que nadie dude que al mismo tiempo estarán faltando al respeto ya no a unos símbolos, sino a muchísimas personas. Detrás de estas actitudes, que han sido alimentadas por unos cuantos fanáticos y algún que otro pseudo-intelectual con afán de protagonismo y consentidas por alguno más, no hay más que una visión tan limitada como cateta de la vida que se ha fomentado sin restricciones durante años. Hay ocasiones que la falta de respeto es a la recíproca, porque también existen quienes atacan las lenguas vernáculas, las formas de ser de cada sitio, las legítimas posturas de cada cual, haciéndolo con idéntico ejercicio de la libertad de expresión y con la misma inelegancia, ausencia de educación y mentalidad sectaria.
El espectáculo que si Dios no lo remedia se presenciará en torno a las 22.00 horas en el estadio Vicente Calderón de Madrid, es algo que sería impensable en Francia, Alemania, Inglaterra o los Estados Unidos, pero en España somos así, y el nacionalismo -y nacionalistas los hay de todos los colores- es capaz de estrechar las mentes de manera muy llamativa y de hacer disfrutar al personal más con el insulto y el desprecio que con el arte que, en definitiva, son capaces de desarrollar sobre el cesped auténticos genios como Messi, Fernando Llorente, Iniesta, Muniáin, Xavi o Ander Herrera. No hagamos una tragedia, pues ojalá todos los problemas que tenemos vinieran por ahí. Por mi parte, como decían los niños de antaño: "no les ajunto"; con su pan se lo coman.
24 de mayo de 2012
Cuando me siento Dustin

El pasado lunes fui al dentista, visita que por mucho que a nadie le haga demasiada gracia hacer uno tiene necesariamente que repetir con cierta frecuencia; no tengo ninguna queja de mi odontólogo, un hombre amable y que hace bien su trabajo, además es ocurrente y suele amenizar sus intervenciones con una conversación simpática que suaviza las angustias del momento, por mucho que al ser un gran gastrónomo tiende a extenderse en el relato de los platos que cocina y come, algo que cuando uno anda con la boca abierta y medio tumbado en un sillón abatible le puede producir una ansiedad frustrante. En cualquier caso, y por mucho que médico y enfermera se esmeran en hacerlo todo muy llevadero, cuando me encuentro sentado el el sillón de la tortura, con el dentista entregado a la faena sobre mi boca, con la que se encona a base de pinchazos, instrumentos punzantes y todo tipo de enjuagues, no puedo dejar de pensar en que si él quisiera podría hacerme todo tipo de destrozos, hasta acabar con mi vida, pues la pura realidad es que me hallo en situación de absoluta indefensión frente a un hombre armado, que incluso tiene la complicidad de una enfermera que le echa una mano.
Y siempre viene a mi mente "Marathon man", el film que dirigiera en 1976 John Schlesinger y que nos narra las desgracias de Thomas Babe Levy , un joven y pacífico judío que se entrena cual psicópata para correr maratones, que sin comerlo ni beberlo se ve metido en una terrible trama de diamantes escondidos y criminales de guerra nazis. Resulta casi tan cómico como dramático comprobar cómo el pobre Dustin Hoffman, que encarna magníficamente a Thomas, se pasa la película huyendo horrorizado sin saber ni quienes ni porqué le persiguen. El "malo-malísimo" de la película es el dentista nazi Christian Szell, una auténtica bestia que busca con codicia y sin escrúpulo alguno unos valiosos diamantes; el papel de Szell lo interpreta el mismísimo Lawrence Olivier, que se transforma con maestría en un odioso criminal de guerra. Una de las escenas más impactantes del film -hay unas cuantas- es cuando Szell trata de que Babe le diga donde están los diamantes -algo imposible, pues el pobre no tiene ni idea- sentándole en el sillón y torturándole con sus instrumentos de dentista: a los espectadores les corre, inevitablemente, un genuino escalofrío por el cuerpo. Desde entonces, cuando tengo que visitar al dentista -hasta ahora ninguno de los que me ha tocado era ni criminal, ni nazi ni buscaba joyas desesperadamente- no puedo evitar recordar la escena, y al salir de su clínica tiendo a respirar aliviado por no haberlo pasado tan mal como Dustin Hoffman.



